abril 17, 2012

Crónica - Estudiante que trabaja - La Profe Tatiana




Les presento a la profesora Tatiana. Ella trabaja conmigo en la Corporación World y también estudia en la UIS, solo que pertenece a la carrera de Licenciatura en Matemáticas y va de octavo semestre, como yo. Después del trabajo que el profesor Wilson nos asignó, decidí que ella fuera el personaje sobre el que escribiría la crónica y accedió ante mi solicitud. Cuando yo estaba empezando a trabajar como profesor en World, mi jefe, Cristian Martin, me hablaba de lo organizada que era la profesora Tatiana, me entregó unas planillas donde llevaba un completo registro de cada una de las sesiones dictadas por ella en el curso de Técnicas de Estudio y Lectura Veloz, al punto que tuve la sensación de que a lo mejor debía ser bastante mayor o recién graduada de su programa de pregrado. Luego fue la reunión de profesores de planta de la Corporación donde todos nos presentamos y recibimos una alentadora charla de nuestro jefe acerca de las expectativas para con los estudiantes y con sus empleados directos. Nuestra primer conversación fue el día del amor y la amistad, en septiembre del año pasado, donde organizamos una salida de integración entre profesores y administrativos; allí me enteré que Tatiana era de San Gil, vivía a pocas cuadras de la universidad en una habitación arrendada en una casa que tiene por dueñas a tres señoras, muy santandereanas, que no les tiembla la voz para decir palabra.

-          ¿Y el novio? – le pregunté
-          En bahía Málaga: él trabaja para el ejército – respondió.

Mi reacción estuvo acompañada del conocido refrán ‘amor de lejos…’, pero no venía al caso pronunciarlo en voz alta, suficiente con que haya rebotado en algún rincón de mi cabeza como para venir a estropear la conversa. Me contó también que lo extrañaba mucho y cuando fuimos a bailar, recibió varias llamadas oportunas para su situación sentimental. Al poco tiempo me enteré que el motivo por el cual no podía recibir más horas de trabajo en la Corporación se debía a que también labora como profesora de matemáticas en un jardín de infantes llamado ‘Happy Children’. Su personalidad es una amalgama de encanto y temperamento, nunca cayendo en el malgenio, siempre sonriente y mucho más cuando llega de visita el Administrador de uno de los buques de la Armada Colombiana: su novio. Y reconozco que la figura de la profesora Tatiana al interior de WES ha sido de mucho compromiso y aporta radiante cuota femenina a la planta docente, siendo entre sus estudiantes la más querida.

Crónica - Viaje en Bus


No hay nada más bonito que un lunes festivo se aparezca de vez en cuando en el calendario cuando uno tiene clase de 6 am y en mi caso, la asignatura de evaluación del aprendizaje era genial porque el profe era muy bueno en la forma como impartía la cátedra y en cada sesión sentía que aterrizaba mis perspectivas sobre mi carrera universitaria, pero era una batalla constante contra el buen dormir dominical que va acompañado de un plan hasta altas horas de la noche, esperando que el último reducto de soledad se materialice en la desconexión de tan pesada semana académica que tuve después de presentar tres parciales consecutivos, de miércoles ha viernes y después llegó el sábado con todos los deberes que uno siempre, como estudiante universitario, deja acumular para tener la sensación de que en realidad se está haciendo algo en la vida y por supuesto, yo no podía ser la excepción del conglomerado estudiantil, sin embargo, tener que madrugar a las cuatro de la madrugada y válgame la redundancia que vivo en Piedecuesta y más de uno dibujará una expresión de asombro después de leer el monumental esfuerzo que significa combatir la pereza con cachetadas de agua helada que caen por mi rostro y mi espalda, sobre todo en esta última, como afilados cuchillos que me desprenden el rastro de las apetencias nocturnas del buen vivir y además, esas goticas sobre goticas, van acompañadas del tic-tac del reloj que no deja de avisarme que otra vez voy a treinta minutos tarde y un asomo de culpabilidad me impulsa a salir lo antes posible de mi casa porque, de eso estoy seguro, el profe habrá llegado mucho más que temprano a abrir el salón y de paso, arrastrar el sol hasta el amanecer bumangués termina siendo algo hermoso para mi: la mayoría de las veces es como un segundo atardecer, con arreboles al oriente y un cielo violáceo que hace más que el más fuerte de los cafés para terminar de despertar a cualquier desprevenido ciudadano que tiene que empezar su jornada laboral dos horas antes que el común de la gente tiende a pensar en los estudiantes de la UIS como un perfecto símil de la contradicción: mientras sus aulas son sagrados recintos de formación académica, los pasillos, los espacios abiertos, los baños y, de vez en cuando, la plazoleta del Che, son el territorio para deliberar acerca de una revolución social, entre bareta, tinto, cigarrillo y uno que otro siempre buen libro, acompaña mi trayecto desde la casa hasta la universidad, cuando el silencio de las grabadoras en los buses urbanos se compadece de mi desayuno intelectual, enfilando sus caballos de potencia rumbo al norte de la ciudad se ve tan distinta en el silencio, al despuntar del alba me imagino que en medio de todas las lucecitas de los barrios bajos y altos, también debe haber otro ciudadano intentando despegarse de sus cobijas, mirándose al espejo y combatiendo la marcha del reloj, revisando en la nevera su posible desayuno y, en algunos casos, adelantando parte del almuerzo porque hay muchos trancones al mediodía o, simplemente, echando en un portacomidas lo necesario para bajar bandera; existe un aire de complicidad alrededor de todos nosotros: es tóxico y se llama ‘los tiempos modernos’ exigen vivir en una constante cabalgata para cumplir con nuestras obligaciones, responsabilidades y a pesar que desde pequeño siempre me advirtieron que debía organizar mi agenda para que me alcanzara el tiempo para todo, también siempre me confío que hoy es un lunes que el profe va llegar fuera de su horario habitual para desagraviar la pereza de sus estudiantes de sexto semestre de licenciatura en español y literatura, pero sería lo más insensato que pudiese hacer: dejar que uno pocos individuos, en proceso de formación para formar más individuos para la sociedad, trastoquen su disciplina tan bien recibida por la comunidad universitaria que al momento de escuchar su nombre, sonríen y dicen que él es un buen profesor, excelente en mi concepto, pero que más da: ya estoy montado en el bus, escuchando las noticias del ‘Tico Marín’, dejando que el frío cale en mis huesos la esperanza de tener un buen comienzo de semana, mientras distraigo la mirada en las lucecitas de la ciudad que ya empiezan a desaparecer, poco a poco, lentamente, con los primeros rayos de sol.

Bienvenidos a mi blog

Saludos, visitante. En mi blog encontrarán cuentos,poemas, especulaciones, crónicas, artículos de opinión, mi trayectoria como Narrador Oral, videos y una que otra cosa digna de anticuario. Estaré atento a sus comentarios. Buen viento y buena Mar. Víctor Andrés Zaraza Méndez. vitomania04@hotmail.com